El mal es uno en ETA

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Es sorprendente a estas alturas de la película, cuando la banda terrorista ETA ha anunciado su desarme final al margen de las estructuras institucionales españolas, que el Ministro de Interior en funciones utilice el argumento de ETA para atacar a sus contrincantes. No tanto sorprende que use el argumento del terrorismo y el miedo con este fin. El día 28 de noviembre de 2015 preguntado por la frecuencia de operaciones policiales anti terroristas en Cataluña, Jorge Fernández consideró que «es público y notorio que Barcelona es una zona de especial riesgo». Añadía «Por su situación geoestratégica, su frontera con Francia y la composición de su población hay una especial posibilidad de amenaza» en Cataluña. Aunque en su momento pudiera pasar desapercibido, el uso de este argumento apelando al miedo fue usado en diferentes ocasiones durante el último trimestre de 2015 tras los atentados yihaidistas de noviembre en París y siempre coincidiendo con el proceso de “desconexió” catalán. El 9 de diciembre tras la detención de dos nuevos terroristas vinculados al yihaidismo, uno en Mataró y otro en Fuerteventura, el ministro hace nuevas declaraciones “Son con estas 100 las detenciones efectuadas por los servicios encargados de la lucha antiterrorista en lo que vamos de año, lo que es congruente con el nivel de alerta 4 que significa que hay riesgo elevado de comisión de atentado terrorista […] quiero poner de manifiesto que se están produciendo numerosas explotaciones de operaciones en Cataluña en Granollers una, dos en Barcelona otra en Mataró, y me parece muy triste que las fuerzas que intentan gobernar Cataluña CDC, ERC y CUP esten fuera de este pacto (anti yihaidista), menos mal que estamos las fuerzas para garantizar la seguridad a los ciudadanos de Cataluña”. Puede parecer algo nuevo aunque recomiendo leer mi ensayo sobre terrorismo moderno en España para comprender la magnitud del discurso del terrorismo. Con estos precedentes a quién le puede sorprender que el Ministro de Interior pudiera decir que “ETA espera un gobierno de PSOE-Podemos como agua de mayo”. Al escuchar este comentario los mejores observadores han destacado que este argumento apela a las emociones de la audiencia, al miedo, pero ese discurso importado de que el oficialismo usa el terrorismo para amedrentar a las masas en España no cuela. En mi opinión este argumento apela a un discurso muy antiguo enterrado hondo en nuestra estructura moral para ser recordado. Me explico, la frase del Ministro hace que ETA, Podemos, PSOE, en tanto que entidades con discursos autónomos, pasen a formar parte de un mismo corpus; la expresión popular que define esto es meter en el mismo saco o asimilación. En qué saco, el saco del Mal. Convenimos que la entidad ETA en un imaginario simbólico cristiano como el español representa el mal, sin entrar en mucha discusión definimos la idea cristiana de mal como la ausencia de bien, un concepto puramente cristiano. De tal manera que el “entramado de ETA” asimila, en el imaginario simbólico español, el Mal. Algunos de los buenos observadores al razonar sobre la expresión de Jorge Fernández han dado referencias sobre las técnicas nazis de comunicación y Goebbels. Los nazis utilizaron constantemente este tipo de técnicas para crear estereotipos a los judíos. Mediante un discurso en el que metía en el mismo saco a personajes reales y de ficción creaba una paranoia en la que se hacía difícil diferenciar entre un vecino o la ficción que dotaba a esta etnia de un poder en la sombra absoluto que convirtiendo así a un carnicero de Baviera en un avaro estratega dispuesto a conquistar el mundo a través de un plan, absurdo. Pero existe un precedente español a Joseph Goebbels y que en mi opinión defendió una empresa más sangrienta que la de Hitler, fray Jaime Bleda calificador de la Santa Inquisición durante el reinado de Felipe III cuando dijo en su defensa de la expulsión de los moriscos como solución al “problema morisco” en la Coronica de los Moros: los moriscos “son todos uno” en el mal. Con estos referentes del tradicionalismo español es normal que a nuestro ministro le salgan disparates de esta guisa y otros más graciosos. Pero cómo el ministro de una democracia que se supone plural y moderna puede utilizar argumentos tradicionalistas a la altura de asesinos como Goebbels o Jaime Bleda, difícil de entender. Atacar un pacto democrático como el del PSOE y Podemos mediante técnicas de comunicación nazis, dividir a las personas involucradas, cautivar y persuadir con el miedo. De verdad que los españoles nos merecemos otro tipo de política y políticos.

 

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Archivado bajo Actualidad, Blogocosa, Ciencia política, terrorismo

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